El trigo ahora se sube al tren del optimismo: ¿cuántas hectáreas se sembrarán?

Los nuevos aires que soplan para el trigo, a partir de la recuperación del precio que se vio en las últimas semanas acompañada de una baja notoria en los insumos –sobre todo, en los fertilizantes– ha provocado una mejora en las proyecciones para la campaña próxima a comenzar.

Tal tendencia quedó cristalizada este jueves en A Todo Trigo, donde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires hizo su tradicional lanzamiento de la campaña fina, al mismo tiempo que el secretario de Bioeconomía, Fernando Vilella, trazó las estimaciones preliminares que están haciendo desde el Gobierno para el cereal.

Pensamos que la superficie va a crecer 3,5%. Creo y ojalá sea mayor”, señaló Vilella, en el marco del discurso que ofreció en la apertura del encuentro que se está desarrollando en Mar del Plata.

De acuerdo con los datos oficiales de la Dirección de Estimaciones Agrícolas de la Nación, en el último ciclo se implantaron 5,92 millones de hectáreas, por lo que la suba que señaló el funcionario significaría un área de alrededor de 6,11 millones para esta temporada; es decir, unas 200.000 hectáreas más que serían ocupadas por el trigo.

Precisamente, el subsecretario de Mercados Agropecuarios, Agustín Tejeda, confirmó: “Somos optimistas”, porque serían unas 6,15 millones de hectáreas y una producción que rondaría entre 17,35 y 20,09 millones de toneladas, “de acuerdo con la variabilidad del rendimiento acorde al escenario climático”.

“Con eso estaríamos entre las 10 y las 13 millones de toneladas de trigo para exportar. Así, en la campaña 2024/25 podríamos consolidar la vuelta de Argentina al mercado internacional con presencia en varios destinos”, celebró.

EL TRIGO, CON MEJORES NÚMEROS

Del mismo modo, el economista jefe de la Bolsa porteña, Ramiro Costa, fue el encargado de presentar los cálculos de esta entidad para la campaña fina, y la cifra señalada fue similar a la del Gobierno: 6,2 millones de hectáreas.

Aquí es donde se advierte con claridad el giro de 180° que ha vivido el trigo en las últimas semanas, con una campaña que se proyectaba con pocas expectativas, a una donde está ganando el optimismo.

Hace menos de un mes, el 18 de abril, la Bolsa de Buenos Aires difundió su informe de precampaña de trigo y ubicó la siembra en 5,9 millones de hectáreas, la misma superficie que en el ciclo 2023/24.

Esto significa que, en apenas 20 días, el cambio de escenario hizo que ahora se observe una proyección de crecimiento del 5% en el área implantada con el cereal en Argentina.

De esta manera, la producción llegaría a 18,1 millones de toneladas, de acuerdo con lo presentado por Costa.

Según lo que expresó Costa, tras los factores bajistas del primer trimestre, en las últimas semanas se alcanzaron los valores más altos en seis meses, debido principalmente a las malas condiciones climáticas en el Hemisferio Norte que han afectado a los grandes orígenes europeos y de Norteamérica.

A la vez, en el contexto local, “el aumento en los precios de los granos y una reducción en los costos de producción, son los principales factores que han contribuido a mejorar la rentabilidad proyectada para los productores”, resumió Costa.

Como caso ejemplar, mencionó que gracias a la reducción de de aranceles que dispuso el Gobierno, la relación insumo producto de la urea y los herbicidas mejoró en un 17% y 22% respecto al promedio de las ultimas 5 campañas.

EL APORTE ECONÓMICO DE LA FINA

En paralelo, Costa sumó que la superficie de cebada se ubicaría en 1,3 millones de hectáreas, con una cosecha que alcanzaría las 5,1 millones de toneladas.

De esta manera, en conjunto el valor agregado de las cadenas de trigo y cebada se estima en U$S 3.698 millones, lo que representa un incremento del 24% respecto a la campaña anterior, equivalente a U$S 705 millones adicionales.

Este aumento se puede atribuir en parte a la expansión de la superficie cultivada y el volumen producido, que suman U$S 533 millones, y al efecto positivo de los precios, que aporta otros U$S 172 millones.

Algo fundamental es que se proyecta que las exportaciones de estos cereales experimenten una mejora del 21%, alcanzando un valor de U$S 3.822 millones; mientras que el aporte al fisco subiría 14% hasta U$S 1.231 millones.

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