Proteína natural: la bacteria que alimenta de nitrógeno al trigo

“En Argentina el sistema productivo hace que el nitrógeno esté siempre puesto ‘medio justito’, y esto es una ayuda”.

La frase pertenece a Rafael Olivella, Product Manager para Bioestimulantes y Plan Health de Stoller, y explica en gran medida lo que fue el importante lanzamiento que hizo esa compañía durante el congreso A Todo Trigo, realizado en Mar del Plata: el biofertilizante Blue N.

“Normalmente, por trabajos que venimos haciendo, estimamos que el aporte de Blue N está en el orden de entre 20 y 30 kilos de nitrógeno al sistema a lo largo del ciclo. Eso nos dará altos rendimientos, nos va a mantener proteínas”, afirmó Olivella a Infocampo.

Blue N se trata de un producto de aplicación foliar. Es una bacteria fijadora de nitrógeno recomendada para ser utilizada en estadios tempranos.

“BlueN es el producto biológico que más expectativas despierta en el sector, debido a su enorme poder para colonizar la planta y fijar el nitrógeno atmosférico, eficientizando notablemente los costos de fertilización”, sumó el líder comercial de Stoller, Sebastián Spaccesi.

Este novedoso producto realiza un aporte complementario o suplementario a la fertilización de base, pero de manera sincrónica con la demanda.

Eso es algo que no podemos lograr con una fertilización tradicional, donde el nitrógeno se aplica normalmente en uno o dos momentos fijos dentro del ciclo”, agregó el vocero.

TRIGO: EL PARTIDO DE LOS PRECIOS

Por otro lado, los ejecutivos de Stoller también hicieron referencia a la recuperación en las intenciones de siembra.

Para Spaccesi, el motivo de este repunte está dado por la mejora de los precios a diciembre, y una disminución en el valor de los fertilizantes.

Sin embargo, no dejó de ser cauto: “A pesar de que las expectativas bajistas del precio de los insumos eran mayores a las que finalmente ocurrieron, con una caída del 8% en el valor de la urea en abril, se respaldó la intención de siembra, pronosticando una buena campaña”.

En el Congreso que reunió a la cadena del trigo, Spaccesi contó que en una encuesta realizada por su empresa a 500 productores quedó claro que el gran problema que el sector tiene para definir si produce o no trigo, es la rentabilidad.

“Cuando observamos la próxima campaña fina, el tema de mayor relevancia es la rentabilidad de los productores. Sin embargo, en las últimas semanas, pudimos notar un cambio positivo, favorecido por un leve aumento del precio del trigo y la baja en los valores de los insumos”, destacó, admitiendo que también hubo un cierto “apoyo gubernamental”, que inclinó la balanza.

Stoller 3 scaled

LA PALABRA CLAVE: RENTABILIDAD

La campaña comienza a enfocarse en la rentabilidad mediante la eficiencia agronómica, maximizando el uso de tecnologías como el programa Trigo 360° de Stoller, que permite lograr altos rendimientos de manera sostenible y amigable con el ambiente.

“Mediante este programa aportamos certezas y resultados en momentos clave como la germinación, con más vigor y desarrollo radicular, lo que mejora el aprovechamiento del agua y los nutrientes. Luego vía foliar incrementamos la tolerancia al estrés, y además nos aseguramos el aporte de nitrógeno en los momentos que la planta lo demanda, entre otros beneficios”, dijo.

Además expresó que “cuando hablamos de rentabilidad, creo que todos coincidimos en que hay que hacer la diferencia desde lo productivo. Es una campaña donde el peso de lo financiero será poco y nada y realmente vamos a tener que jugar el partido desde la agronomía”.

Con ese escenario, entiende que la clave será el uso correcto de tecnologías, con el aporte de la fertilización variable, el manejo por ambientes y el conocimiento de la calidad de cada suelo.

Debemos enfocarnos en utilizar cultivos de servicio, trabajar con buena genética y, por supuesto, asegurar una buena sanidad en la campaña que se aproxima”, sostuvo el entrevistado.

Desde ese lugar, propone defender la eficiencia y las rentabilidades, sumando su programa Trigo 360°, enfocado en cereales de invierno, trigo y cebada, que aborda uno de los principales desafíos del productor: producir más, de manera eficiente con menor uso de insumos.

 

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