Chicharrita del maíz: armarán una red nacional de trampas para conocer su dinámica poblacional

Por estas horas, el centro de los debates agronómicos en todo el país es intentar dilucidar qué acciones desarrollar para frenar a la chicharrita del maíz, la plaga que ya le ha restado cerca de 7 millones de toneladas a la cosecha del cereal y que se teme sea más nociva en la campaña 2024/25.

En ese marco, los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) elaboraron un extenso informe en el que abordaron el panorama que está dejando este insecto vector de enfermedades como el “achaparramiento del maíz” (Spiroplasma kunkelii) como la más importante, y las medidas que pueden tomarse para evitar que continúe haciendo estragos.

CREA lleva adelante el Proyecto Plagas y, junto a otras instituciones, informó que está trabajando para–tal como sucede en Brasil– montar una red de trampas del insecto a nivel nacional.

¿El objetivo? Determinar semanalmente la dinámica poblacional de la plaga en el territorio argentino, lo que se haría a través de una plataforma digital de uso público.

“Estamos evaluando los materiales por emplear en la red de trampas y las metodologías por implementar en el diseño del protocolo. Cuando tengamos esa información disponible y nos encontremos en diciembre a punto de sembrar maíz tardío, podremos entonces tomar una decisión conociendo el nivel de riesgo asumido”, resumió Lucas Cazado, coordinador del Proyecto Plagas.

CHICHARRITA DEL MAÍZ: TRATAMIENTOS DE SEMILLAS, ¿SÍ O NO?

Por otro lado, el reporte de CREA aborda algunos aspectos clave sobre las medidas que pueden tomarse para enfrentar a esta chicharrita y evitar que prolifere otra vez en la próxima campaña.

Pero Cazado volvió a repetir algo que vienen mencionado varios expertos: no es un insecto fácil de controlar con productos de síntesis química.

Por el contrario, en el ranking de cuestiones de manejo agronómico que se pueden utilizar, desde la perspectiva de CREA la aplicación de insecticidas es lo menos efectivo.

chicharrita maiz piramideComo ejemplo, Cazado mencionó que “las hembras encastran los huevos en el envés de las hojas y eso produce un daño y estresa a la planta”.

La consecuencia es que “podemos intentar controlar a la población de adultos, pero en las hojas existe un enorme banco de suplentes de ninfas”, graficó.

chicharrita maiz huevosA esto hay que sumar que el tratamiento de semillas no solo tampoco sería muy efectivo, sino que podría generar problemas adicionales.

Al respecto, CREA realizó un convenio con la Estación Experimental Obispo Colombres (EEAOC) para estudiar el problema y evaluar diferentes alternativas orientadas a mitigarlo.

En el marco de ese convenio, por ejemplo, se detectó que en el recurado, algunos híbridos mostraron un desmejoramiento en la calidad fisiológica de la semilla –desde pérdida del poder germinativo hasta muerte de plantas– ante determinadas dosis de imidacloprid.

“Es necesario tener cuidado con el tratamiento de semillas para no generar un inconvenientes adicional”, sentenció Cazado.

Del mismo modo, ensayos realizado por la EEAOC con aplicaciones foliares de distintos productos y dosis muestran que esa herramienta no resultaría efectiva para controlar a la población de insectos en situaciones de alta presencia de la plaga. Sin embargo, en situaciones de incidencia baja a intermedia los tratamientos mostraron una mayor efectividad.

“Más allá de cuán efectivos puedan ser los controles, no se trata de un problema que pueda resolverse de manera individual porque al día siguiente de la mejor de las aplicaciones pueden ingresar al establecimiento chicharritas de los campos vecinos”, recordó Cazado.

LA SELECCIÓN GENÉTICA, TAMBIÉN CON REPAROS

El experto recordó que la chicharrita del maíz tiene otras características que la hacen de muy complicado manejo.

Los adultos se protegen en el cogollo de la planta de maíz y tienen la capacidad de volar hasta 500 kilómetros ayudados por corrientes de aire. No es extraño pensar que un insecto que se está desarrollando en Tucumán pueda en un par de días llegar a Córdoba”, describió.

También señaló que el insecto se siente atraído por el color amarillo, de manera tal que las plantas enfermas con Spiroplasma son las que tienen mayor posibilidad de ser atacadas por la chicharrita, lo que potencia el problema.

“Aunque los insectos no estén infectados por la enfermedad, el hecho de consumir la savia de la planta implica que en ataques importantes pueden reducir en un 15% a 20% el rendimiento potencial del maíz”, comentó.

Para colmo de males, los adultos infectados son más longevos y tienen una mayor tolerancia a las condiciones ambientales adversas, lo que implica que, al cargar consigo la bacteria infectiva (Spiroplasma kunkelii) adquieren una ventaja competitiva significativa.

En este contexto, la selección genética a futuro será clave, pero Cazado advirtió que también hay que hacerse con mucho ojo y sin confiarse.

“Es importante tener en cuenta que la sintomatología puede ser diferente entre un híbrido y otro, lo que confiere una dificultad adicional para poder identificar a la enfermedad”, apuntó.

Y añadió: “En las diferentes regiones CREA se está realizando una evaluación de daños por híbrido empleado, pero tengan cuidado con pensar que los materiales tropicales tienen una mayor resistencia a Spiroplasma, porque eso no necesariamente es así”.

MAÍCES, NO SEAN “GUACHOS”

Bajo este panorama, en cuanto a las prácticas de manejo, el técnico CREA indicó que el objetivo central para el presente año debe ser mantener en el período invernal a la población de la plaga en el nivel más bajo posible; porque, de lo contrario, volverán a registrarse en el ciclo 2024/25 problemas similares a los ocurridos en la presente campaña.

“Al insecto no le gusta el frío, pero no va a desaparecer con las bajas temperaturas. Cuando se generan crecimientos exponenciales de las poblaciones de una plaga, las mismas siguen su curso durante dos o tres campañas hasta que llegan a un techo y luego comienzan a descender; así que no se relajen en 2024/25”, alertó.

En ese sentido, una de las prioridades debe ser mantener los campos libres de maíces “guachos”, dado que esas plantas, además de actuar como reservorios de la plaga, también proveen alimento al insecto durante el invierno.

Por eso mismo, mantener cultivos de maíz en diferentes fechas de siembra intercaladas en el transcurso del año –como sucede en algunas zonas del NOA– también favorece la propagación de la plaga.

 

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