Al trigo de repente le cambió el viento: bajan los insumos y suben las cotizaciones

Los anuncios del Gobierno en materia de reducción de impuestos a la importación de fertilizantes comenzaron a tener impacto en el negocio.

Con perfiles bien cargados para la siembra de granos finos, los costos de reposición de nutrientes comenzaron a bajar y sumado a las proyecciones que indican un mejor precio para el trigo, permiten comenzar a recomponer la relación de precios entre insumos y productos.

Constituye un cambio de tendencia radical para el cereal, que hasta hace un mes atrás navegaba en la incertidumbre, con una muy buena oferta hídrica que se mantiene, pero un horizonte económico negativo.

Ahora, la ecuación parece darse vuelta: los vientos que soplaban en contra de la rentabilidad, empiezan a cambiar y actuar a favor.

EL TRIGO Y LOS FERTILIZANTES

De acuerdo a un informe elaborado por la Consultora AZ Group, en el transcurso del año la importación de urea llegó a niveles récord y se registraron bajas tanto en ese nutriente como en el fostato monoamónico (MAP).

Según estimó el especialista Jeremías Battistoni, hasta marzo ingresaron al país 202.000 toneladas de urea. El dato a tener en cuenta es que las importaciones de marzo fueron de 40.000 toneladas, otro registro histórico para el tercer mes del año.

“Tanto en 2022 como en 2023 las importaciones fueron mínimas en comparación con los valores históricos y la relativa fluidez de la mercadería en el marco local permite que los precios rápidamente tiendan a los valores de paridad”, señaló Battistoni.

En el caso de la urea, el informe sostuvo que los anuncios de recorte a los impuestos a la importación y la retracción de los costos financieros asociados al sistema SIRA permitieron un recorte en sus precios.

En concreto, se recortaron U$S 140 por toneladas en el último mes y llegaron a U$S 550.

La coyuntura actual en las cotizaciones del trigo comenzó a mostrar algunos signos de cambios y esto también debería repercutir en los planteos de fertilización.

 

“Las compras se muestran retrasadas respecto a años anteriores, pero la mejora en las condiciones para el trigo debería estimular la demanda local”, argumentó el especialista.

Con respecto a este tema, señaló que las relaciones de precios mejoran y en ese contexto, “el trigo a cosecha es el grano que mejor capacidad de pago refleja”.

QUÉ PASA CON LOS FOSFATADOS

En tanto, de acuerdo a datos del Indec,  en marzo se importaron 30.000 toneladas de MAP y 19.000 toneladas de fosfato diamónico (DAP). En ambos casos, se encuentran por debajo de los promedios de los últimos años, aunque al igual que la urea sus valores bajaron.

El precio del MAP a retirar del puerto alcanzaron los U$S 869 por tonelada durante abril, una baja de U$S 51 con respecto al mes previo.

“La demanda debería mostrar un fuerte impulso con el inicio de las labores de siembra y los bajos volúmenes de importación podrían generar alguna restricción de oferta, que se refleje en un sostén o incluso suba de precios en el marco local”, consideraron desde AZ Group.

LOS PRECIOS, PARA ARRIBA

Por otro lado, como se mencionó, el otro factor clave es la sorpresa que está dando el trigo en materia de precios, tanto a nivel nacional como internacional.

Tras varios meses de valores deprimidos, el profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, Dante Romano, destacó esta noticia y analizó en un informe los factores que lo llevaron a liderar importantes subas.

“El trigo venía con precios muy deprimidos por la gran oferta rusa a precios bajos, pero una combinación de factores a nivel internacional generó una disparada de precios: los ataques rusos a puertos ucranianos; seca en Rusia, Europa y EEUU -que están poniendo las producciones en riesgo-, y recompras de fondos especulativos que están vendidos y todavía tienen poder de fuego”, mencionó.

En concreto, los fondos especulativos compraron dos millones de toneladas de futuros y opciones de trigo en Chicago, en la semana cerrada el 23 de abril. Y la posición neta sigue en 14 millones de toneladas vendidas, por lo que todavía queda mucho poder de fuego.

En paralelo, en Argentina los valores del trigo nuevo también fueron a la suba, con insumos que ya habían bajado, llegando a un punto que genera rentabilidad. Así, las ventas se dispararon.

 

“En las últimas dos semanas, las ventas a precio mejoraron, llegando a valores por encima de la media para esta época del año. Sin embargo, estamos recién al 50% de comercialización de la cosecha, cuando deberíamos estar superando el 60%”, aclaró.

De todos modos, hizo números que muestran este giro de 180° que dieron los números para el cereal. “En las posiciones de trigo nuevo pasamos sin mucha escala de precios deficitarios en la zona de los U$S 180 la tonelada, a precios que generan ganancia en la zona de los U$S 220. No debemos olvidar que los stocks mundiales siguen abultados, y que la situación que estamos describiendo en lo productivo podría revertirse”, finalizó.

 

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